CAMBIANDO NUESTRA VIEJA
DEFINICIÓN DE LECTURA
Para nosotros, los adultos, parece que leer fuera una de las
actividades más simples del mundo. Sin embargo, en esta época en la
que los valores de lectura y comprensión están en retroceso, conviene cambiar ese concepto tan primitivo y recordar que
el acto de leer, vía esencial del aprendizaje, tiene algo de arte y
de ciencia.
Uno de los principales expertos del mundo en la materia, Tony
Buzan, señala que leer es fundamentalmente un proceso que se
realiza en siete etapas, a saber:
1.
Reconocimiento.
El conocimiento de los signos alfabéticos. Este paso tiene lugar en
el instante anterior al comienzo de la lectura física.
2.
Asimilación.
Se trata del proceso físico por el cual la luz se refleja desde la
palabra, es recibida por el ojo y luego transmitida por el nervio
óptico al cerebro.
3.
Integración.
El equivalente de la comprensión básica; se refiere al enlace de
todas las partes de la información leída con las demás partes
pertinentes.
4.
Procesamiento.
El proceso en el que se utiliza todo el conocimiento previo a la
lectura; incluye el establecimiento de las conexiones apropiadas, el
análisis, la crítica, la evaluación, la selección y el rechazo.
5.
Retención.
El almacenamiento básico de información. La mayoría de los lectores
lo habrán experimentado al entrar en una sala de exámenes, con la
mayor parte de la información necesaria almacenada durante dos horas
y... ¡recordada sólo al abandonar la sala! De ahí que el
almacenamiento solo no baste y deba acompañar- se de la memoria.
6.
Memorización.
La capacidad de obtener lo almacenado cuando se necesita.
7.
Comunicación.
La utilización que se le da de manera inmediata, o en
último término, a la información. Por comunicación se entiende la
escrita y la hablada, así como la figurativa (íconos, símbolos,
dibujos, etc.)
Ya
Pitágoras, seis siglos antes de Cristo, lo decía:
‘si no lo puede explicar, no lo sabe’.
CAPTAR EL CONTENIDO DE UN LIBRO EN 30 MINUTOS CON LA LECTURA
PANORÁMICA
‘Buscar
ideas antes que leer palabras’.
Cuando te propones leer un libro o un documento, casi siempre
comienzas desde la primera palabra del primer renglón y sigues
(a lo sumo con algunos salteos) hasta el final.
La
Lectura Panorámica que proponemos en aquí descubre una nueva forma
de abordar el material de un libro, que potencia de inmediato la
posibilidad de comprensión rápida del mismo, sea utilizando la
lectura convencional (desaconsejada para nuestra época) como la
Lectura Dinámica que enseñamos en el área de LECTURA VELOZ.
Se
trata de examinar el material con el objeto de adquirir un rápido
conocimiento global del asunto, despertando la atención y el
interés, e incluso contribuyendo a la motivación.
La
escuela primaria nos marca con un modelo de lectura que limita
nuestras mentes. Este modelo o ‘paradigma’ ejerce un tremendo poder
sobre nuestras acciones y resultados potenciales.
La
Lectura Panorámica se propone romper este modelo y abordar
hábitos lectores más acordes con nuestra era tecnológica.
La
Lectura Panorámica está basada en un principio importante: el
aprendizaje eficaz muchas veces se realiza ‘del todo hacia las
partes’. Es decir, empezamos teniendo una visión de la totalidad
y después abarcamos los detalles.
Según los expertos en el proceso del aprendizaje, entender la
estructura nos permite concebir lo que ellos llaman un esquema; o,
en otras palabras, un conjunto de posibilidades de lo que va a
aparecer. Cuando conocemos la estructura del texto escrito podemos
ser más eficientes al asimilar su contenido. En consecuencia,
nuestro placer de leer y nuestra comprensión serán mayores.
En
síntesis, la Lectura Panorámica es un proceso en el que se
busca, primeramente, una visión de conjunto.
Leer
un libro desde la primera página hasta la última, creyendo que ésta
es la mejor forma de abordar la información que se encuentra en una
obra, es parecido a considerar, como la mejor manera de ubicarse en
una ciudad, el irla recorriendo calle por calle, en lugar de
sobrevolarla primero, familiarizándonos con ella, y localizando
algunos lugares importantes, que por lo general suelen destacarse
a simple vista.
Por
otra parte, podemos recordar que cuando consultamos un plano, para
localizar la intersección de una calle con otra, no hacemos otra
cosa que mirar el dibujo de una fotografía aérea. Es decir, nos
ayudamos con la representación de una visión realizada desde arriba.
Un
aforismo militar dice que ‘nunca está mal invertido el tiempo
que se gasta en el reconocimiento previo’.
El
extraordinario valor del reconocimiento previo estriba en que no
convierte el flujo de información en un goteo mientras leemos. Como
ocurre a menudo en la lectura convencional, cuanto más hechos,
detalles y otra información intentamos cargar, menos asimilamos y
recordamos.